Afecciones

DEGENERACION MACULAR
RELACIONADA CON LA EDAD (DMRE)
DEGENERACION MACULAR
RELACIONADA CON LA EDAD (DMRE)
Síntomas: Dolor de cabeza, visión borrosa, fatiga ocular, problemas de visión en la noche
Diagnóstico: Examen de ojos con dilatación de las pupilas
Tratamiento: Anteojos con receta médica, lentes de contacto, cirugía
La degeneración macular relacionada con la edad (DMRE) es una enfermedad ocular que puede nublar la visión central. Se produce cuando el envejecimiento daña la mácula, la parte del ojo que controla la visión nítida frontal. La DMRE es una de las principales causas de pérdida de visión entre los adultos mayores y no causa ceguera total, pero perder la visión central puede dificultar ver las caras, leer, conducir o hacer trabajos de cerca, como cocinar o arreglar cosas en la casa.
La degeneración macular relacionada con la edad se desarrolla muy lentamente en algunas personas y más rápido en otras. Si tiene DMRE temprana, es posible que no note pérdida de la visión por mucho tiempo. Por eso es importante hacerse exámenes de los ojos con regularidad para saber si tiene DMRE. Los principales factores de riesgo para sufrir esta enfermedad son la edad avanzada, la predisposición genética heredada, la alimentación pobre en antioxidantes y con exceso de grasas, el consumo de alcohol y tabaco, la exposición a la radiación solar, la hipertensión arterial, la obesidad y el sexo femenino entre otros.
Los síntomas de la DMRE incluyen la percepción de distorsión de las líneas rectas y manchas oscuras o borrosas en la visión central, lo que dificulta la realización de actividades cotidianas como leer, manejar o ver televisión. Actualmente, no existe una cura para la DMRE seca, pero existen tratamientos para la DMRE húmeda, como la terapia con láser. Es importante visitar al oftalmólogo regularmente para detectar la enfermedad en sus primeras etapas y prevenir su progresión

La retina, ubicada en la parte posterior del ojo, cumple la función de transformar la luz e imágenes que ingresan al ojo en señales nerviosas que se envían al cerebro. La mácula, una parte crucial de la retina, contribuye a una visión más nítida y detallada y se caracteriza por ser un punto amarillo en el centro de la retina, con un alto contenido de pigmentos naturales llamados luteína y zeaxantina.

La Edema Macular Diabético (DME, por sus siglas en inglés) se origina a raíz del daño a los vasos sanguíneos que nutren la mácula, lo que resulta en un perjuicio directo a esta área esencial para la visión. La DME se puede clasificar en dos tipos:

1. DME seca: Caracterizada por el adelgazamiento y fragilidad de los vasos sanguíneos bajo la mácula, lo que provoca la formación de pequeños depósitos amarillos, conocidos como engrosamientos localizados. La mayoría de las personas con degeneración macular comienzan con esta forma.
2. DME húmeda: Representa aproximadamente el 10% de los casos y se manifiesta mediante el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos anormales y frágiles bajo la mácula. Estos vasos pueden filtrar sangre y líquido, siendo esta forma responsable de la mayor parte de la pérdida de visión asociada con la enfermedad.

Aunque no se comprende completamente la causa de la DME, se ha observado que es más común en adultos mayores de 55 años, especialmente en aquellos de 75 años o más. Los factores de riesgo incluyen antecedentes familiares de la enfermedad, raza blanca, tabaquismo, una dieta rica en grasas y ser mujer. Estos elementos pueden aumentar la probabilidad de desarrollar DME, y es fundamental que los profesionales de la salud consideren estos factores al evaluar el riesgo y brindar atención adecuada.

En las etapas iniciales de la Edema Macular Diabético (DME), es posible que no se manifiesten síntomas. A medida que la enfermedad progresa, pueden surgir problemas en la visión central. Aquí se describen los síntomas característicos de los dos tipos de DME:

Síntomas de la DME seca:
Visión borrosa, siendo el síntoma más común.
Distorsión y opacidad de objetos en la visión central.
Colores que lucen desvanecidos.
Dificultad para leer o percibir detalles, aunque aún se pueda realizar la mayoría de las actividades diarias.
Necesidad de más luz para leer o llevar a cabo tareas cotidianas.
Mancha borrosa en el centro de la visión que se agranda y oscurece a medida que avanza la enfermedad.
Dificultad para reconocer caras hasta que las personas estén cerca, en las fases avanzadas.

Síntomas de la DME húmeda:
Distorsión y ondulación de líneas rectas.
Pequeña mancha oscura en el centro de la visión que aumenta con el tiempo.

Es importante destacar que, con ambos tipos de DME, la pérdida de la visión central puede ocurrir rápidamente. La intervención temprana puede ser crucial para preservar la visión y abordar la enfermedad de manera efectiva.

La Edema Macular Diabético (DME) puede presentar diferentes enfoques de tratamiento según su tipo y gravedad:

DME seca:
No hay tratamientos que puedan restablecer la visión en etapas avanzadas o graves.
Para la DME incipiente y no fumadores, la combinación de vitaminas, antioxidantes y zinc según la fórmula AREDS puede ayudar a prevenir un mayor deterioro. Esta combinación incluye vitamina C, vitamina E, betacaroteno, zinc y cobre.
La luteína y la zeaxantina, presentes en vegetales de hojas verdes, también pueden disminuir el riesgo de degeneración macular relacionada con la edad.
Es esencial seguir las recomendaciones del oftalmólogo antes de tomar cualquier suplemento.

DME húmeda:
Cirugía láser (fotocoagulación con láser): Un haz de luz destruye los vasos sanguíneos anormales y permeables.
Terapia fotodinámica: Una luz activa un medicamento inyectado para destruir vasos sanguíneos permeables.
Inyecciones de medicamentos especiales: Impiden la formación de nuevos vasos sanguíneos y se aplican directamente en el ojo. Aunque es un proceso incómodo, suele ser indoloro.
Consultas regulares con el oftalmólogo son cruciales para el monitoreo y ajuste del tratamiento.
Ayudas para la visión baja y terapia pueden mejorar la calidad de vida.

Recomendaciones generales:
 

Las personas con DME deben someterse a exámenes oculares regulares, al menos una vez al año para la DME seca y con mayor frecuencia para la DME húmeda.

El autoexamen con la rejilla de Amsler en el hogar es útil para detectar cambios en la visión. Si las líneas lucen onduladas, se debe programar una cita con el oftalmólogo de inmediato.

Se mencionan tratamientos en desarrollo, como la investigación en células madre y terapia genética, pero estos aún no están listos para uso generalizado. En todos los casos, la detección temprana es esencial para un tratamiento oportuno y un mejor resultado clínico.